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Frente al espejo

El hombre ha devenido actor (y la mujer actriz, entiéndase). Todos somos estrellas mediáticas exhibiéndonos ante el mundo globalizado, usando las redes sociales como escaparate. Diríase que tal maravilla tecnológica -Internet-, responsable de la globalización total, nos llevaría a la sociedad hiperconectada, en la que el diálogo, como herramienta de crecimiento personal y comunal, llegaría a sus máximas cotas de utilidad; un lenguaje universal al servicio de la raza humana. 

Y sin embargo, uno mira el panorama y sólo ve gente hablando al mundo, pero sin escuchar; actores creando un relato personal que a nadie interesa. Seres humanos hablando al vacío, en el que nadie escucha. En definitiva, uno cree estar asomándose a una magnífica ventana de conocimiento y relaciones humanas, pero allí no hay nadie, salvo uno mismo. Es como mirarse al espejo. Y no digo que sea necesariamente malo; frente al espejo el ser humano puede observar sus miserias y sus virtudes. Mirando ese espejo nos recon…
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Los universos paralelos de Philip K. Dick

Voy a ponerme filosófico; lo siento. Además, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, voy a volver a hablaros de Philip K. Dick. Todo ello de nuevo a vueltas con la forma de retorcer la realidad que tenía este buen hombre (supongo que el LSD ayuda).


Si te pregunto por tu pasado, estarás razonablemente seguro de como aconteció (problemas de memoria aparte). La opinión común es que el pasado es inmutable, sucedió y ya. Pero si te pregunto por el futuro, a lo mejor ya no lo tienes tan claro. ¿El futuro es inmutable o lo podemos cambiar? ¿Y si el pasado es tan mutable como el futuro? No, no me he vuelto loco, al menos no más de lo habitual. En el siglo XVII, un tal Leibniz que seguro te sonará de algo, se planteó esta cuestión. Pues bien, Leibniz propuso la idea de que todas las posibilidades, todos los posibles universos, se dan de manera simultánea. Es decir, que todos los mundos posibles existen a la vez. Como decía el poeta francés Paul Éluard, "Hay otros mundos, pero e…

Las realidades impostadas de Philip K. Dick

¿Qué es la realidad? Menuda pregunta para empezar; y me aventuro a decir que no tiene una fácil respuesta. Sin embargo, como idea intuitiva me atrevería a decir que la realidad es aquello que existe, enfrentándolo a aquello que consideramos ficticio, ilusorio o aparente. Pero ¿acaso lo ficticio, ilusorio o aparente no forma parte, en cierto modo, de la realidad? Un autor que se plantea esta cuestión en más de una de sus obras es Philip K. Dick, por ejemplo, en ¿Sueñan los androides con orejas eléctricas? en la que está basada la película Blade Runner y también la reciente secuela Blade Runner 2049.

Para muchos de nosotros, el primer acercamiento a este universo de Dick fue a través de la primera película, por lo que cuando uno lee el libro ya va con ciertas ideas preconcebidas, lo que podría desvirtuar un poco el mensaje que el autor probablemente quería mostrarnos en su historia (sin quitar un ápice de mérito a ambas películas que me parecen muy buenas). Distinguir lo real de lo irr…

Ignatius Reilly contra los molinos de viento

Hay libros que, además de por su calidad literaria, nos llaman la atención por las circunstancias que lo rodean. Es lo que ocurre con La conjura de los necios de John Kennedy Toole. Toole acabó suicidándose con treinta años, según cuenta su propia madre, debido a que las editoriales rechazaron publicar el libro. Lo cierto es que Toole dejó una carta a su madre en la que, presumiblemente, explicaba sus motivos. Pero el contenido de la carta nunca se hizo público, por lo que sólo podemos especular. Sea como fuere, la tenacidad de la madre consiguió que el libro llegara a publicarse años después de la muerte del autor.

Ignatius Reilly, un Quijote en Nueva Orleans La conjura de los necios nos habla de la vida de Ignatius Reilly, contada con un estilo intachable y unos ingeniosos diálogos que nos hacen sumergirnos en la surrealista visión del mundo que tiene Ignatius. Es difícil describir a un personaje como éste; un personaje que acabas amando u odiando, pero que no te deja indiferente. …

Literatura y sexo iniciático

Debo reconocer, antes de seguir, que no soy un asiduo a la literatura erótica. Debido quizá a que no he sido convenientemente iniciado (literariamente hablando). Casi todo lo que he leído, salvo honrosas excepciones, acaba siendo el mismo cliché repetido y los mismos tópicos reciclados. No es una crítica, yo mismo caigo en ellos cuando intento escribir una escena algo subida de tono, y es que no es una tarea fácil mantener la temperatura alta sin pasar los límites del erotismo a lo puramente pornográfico. Así pues, más que en la literatura erótica, voy a centrarme en un aspecto concreto que ha sido abordado desde diferentes enfoques; me refiero al sexo iniciático en la literatura. He escogido cuatro obras que, por un lado me parece que tienen un buen nivel literario, y por otro, que abordan el tema de la iniciación al sexo desde puntos de vista diferentes. Me refiero a Lolita de Nabokov, Las lecciones peligrosas de Alissa Nutting, Filosofía en el tocador del Marqués de Sade y Cruel Z…

Justo antes de la guerra con los esquimales

Reconozco que la literatura iniciática siempre me ha interesado especialmente. Un viaje en el que el ser humano transita de la niñez a la madurez; una muerte o un principio, según se mire. Sin duda, Salinger es uno de los escritores que más ha explorado este subgénero en sus relatos y en su novela, El guardián entre el centeno. Quiero pararme en concreto en el relato Justo antes de la guerra con los esquimales, publicado en su libro Nueve cuentos. Y es que hablamos de un cuento en el que, en apariencia, no pasa nada; no hay mucho más que diálogos aparentemente intrascendentes. Pero cuando acabas de leerlo sabes que ha ocurrido una transformación vital en Ginnie, el personaje principal.

Ginnie es una chica resabiada, una adolescente que acaba discutiendo con su amiga Selena por una nimiedad. Ginnie le reclama algo más de un dólar que asegura que le adeuda la amiga, y llega al extremo de acompañarla a casa para cobrar la deuda. Allí tiene dos encuentros con dos chicos mayores que ella:…

De escritores suicidas y otras vidas a medias

Mucho se ha escrito sobre las atormentadas almas de los escritores. Almas en pena cuyo castigo es desnudarse, metafóricamente, ante sus lectores. Algo de ello debe de haber cuando el índice de suicidios entre artistas, y por ende, entre escritores, es significativamente alto. La lista es amplia: Salgari, Larra, Mishima, Zweig, Plath, Kennedy Toole, Foster Wallace, Virginia Woolf, etc.

A la vista de la cantidad de escritores que deciden acabar con su vida prematuramente, parece que escribir es una actividad de riesgo. Es cierto que el cursor parpadeando en la pantalla, que parece esperar a que llegue la inspiración, puede llegar a ser desesperante, pero no creo que sea para tanto. Así que cabe preguntarse si la imperiosa necesidad de escribir es la causa o el síntoma. El psiquiatra José Antonio Pérez Rojo, autor del libro Los escritores suicidas, nos da alguna pista: "Los hombres crean porque se saben incompletos, inventan para llenar esa carencia. Los más radicales, los que se …